Llamamiento a la solidaridad internacionalista desde el pueblo catalán

Por la autodeterminación de los Països Catalans
Por la soberania de los pueblos contra la oligarquia internacional

Desde Ítaca, Organización Internacionalista de los Països Catalans, queremos hacer un llamamiento a la solidaridad internacionalista dirigido a todas las organizaciones revolucionarias hermanas que creen en el derecho de autodeterminación de los pueblos.

Considerando que los episodios de enfrentamiento con el Estado español para poder ejercer ese derecho como pueblo catalán están llegando a unos niveles represivos importantes, y que el avance nacional y social del pueblo catalán puede ser un paso importante para el avance nacional y social de los demás pueblos de Europa, de la región Mediterránea y del Mundo.

Teniendo en cuenta que los sectores políticos y económicos que están dirigiendo la reacción, son los mismos sectores adscritos al imperialismo atlantista y que ejecutan los planes de ajuste estructural surgidos del capitalismo global.

Por eso os pedimos que estéis atentas al conflicto catalán. Que nos ayudéis a denunciar el papel del Estado español, las corporaciones empresariales y la Unión Europea en la represión, el fomento del fascismo, y la negación y el sabotaje al derecho de autodeterminación. A través de la contrainformación, a través de movilizaciones en vuestros países, delante de embajadas, consulados, sedes de multinacionales… Y pendientes de los distintos llamamientos que puedan surgir del mismo movimiento de la Izquierda Independentista dels Països Catalans, así como de las diferentes estructuras de poder popular surgidas para defender la autodeterminación del pueblo catalán.


SOMOS PUEBLO, SOMOS PAÏSOS CATALANS 

Los Països Catalans somos una nación descuartizada entre los estados de España, Francia y Andorra. Comprende los territorios conocidos como País Valencià, Ses Illes, Catalunya y La Franja dentro del Estado español; Catalunya Nord dentro del Estado francés; y el propio Principat d’Andorra.

Dentro del Estado español, la dictadura franquista (1939-1978) persiguió y destruyó a sangre y fuego el mayor grado de libertad nacional y social conseguido durante la República y la Revolución Social de 1936. Después de 39 años de dictadura, los pactos de la llamada “Transición democrática” entre un régimen franquista tolerado por las potencias “occidentales” y abierto al sistema liberal de libre mercado, y los partidos de la oposición representantes de burguesías nacionales, y de una socialdemocracia y un eurocomunismo cada vez más sometidos a los dictados de la naciente Comunidad Económica Europea y de la OTAN, supusieron el afianzamiento del llamado “Régimen del 78”, el cual mantuvo la monarquía borbónica designada por Franco, así como diferentes estructuras económicas, judiciales y policiales del régimen franquista; estableció el estado de las autonomías que fragmentaba naciones históricas como los propios Països Catalans, manteniendo un poder centralizado; y encajó todos esos territorios en la lógica geopolítica y económica de la Unión Europea, la OTAN y las demás estructuras capitalistas de las grandes corporaciones multinacionales.

La política recentralizadora de los últimos gobiernos del Estado del Partido Socialista Obrero Español (socialdemocracia liberal) y del Partido Popular  (derecha pura heredera directa del franquismo), junto con la crisis económica de 2008, las medidas austericidas de política laboral y social, y el estallido de múltiples casos de corrupción que han salpicado los dos grandes partidos de gobierno, han provocado un auge del independentismo, y la visualización de una opción de cambio a través de éste, sobretodo en el territorio de Catalunya, dónde desde sectores representantes de una burguesía o pequeña/mediana burguesía nacionalista hasta la Izquierda Independentista, con un apoyo popular de distintos tipos muy numeroso desde la calle, se ha reclamado poder ejercer el derecho de autodeterminación.


LA RESPUESTA REPRESIVA Y FASCISTA DEL ESTADO ESPAÑOL ANTE EL EJERCICIO DEL DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN

La respuesta del Estado español ha sido la negación de cualquier proceso de autodeterminación, forzando, después de años de intentos de diálogo, manifestaciones masivas, consultas populares y elecciones autonómicas plebiscitarias, la convocatoria de un referéndum no reconocido y perseguido por el Estado español éste pasado 1 de octubre de 2017 por parte del gobierno autonómico de la Generalitat de Catalunya, de mayoría independentista.

El referéndum de Catalunya del 1º de octubre de 2017 ha marcado un antes y un después en la relación con el Estado español. En el marco de éste referéndum el Estado ha acelerado su maquinaria represiva: intervención en la gestión económica de la Generalitat de Catalunya, registros e incautación de material relacionado con el referéndum a distintas imprentas, detenciones de cargos de la Generalitat, imputaciones a centenares de alcaldes, y finalmente los episodios de brutalidad policial acontecidos el mismo 1 de octubre, día del referéndum, a numerosas poblaciones de Catalunya, y distintas agresiones fascistas con la connivencia policial los días posteriores en Barcelona, Palma y especialmente el 9 de octubre en València, en el marco de la diada del País Valencià, dónde el cordón policial que arrinconó y golpeó a las manifestantes independentistas, permitió que grupos fascistas agrediesen las manifestantes impunemente.

El 1º de octubre, día del referéndum, miles de policías nacionales y guardias civiles enviados desde distintos puntos del Estado, interrumpieron con extrema violencia a distintos colegios electorales que se encontraban custodiados de forma pacífica por miles de personas, causando más de 900 personas heridas. Aun con ésta actuación, no pudieron impedir un referéndum con la participación de 2.286.217 personas (el 43% del censo) dónde un 90% de los votos emitidos defendieron el sí a la independencia de Catalunya. Las urnas y las papeletas llegaron a los colegios de forma clandestina, y miles de personas organizadas a través de Comités de Defensa del Referéndum y otras formas de autoorganización popular, defendieron con sus cuerpos los colegios electorales noche y día.

El 3 de octubre, una huelga general y paro general se convertía en una de las movilizaciones más multitudinarias por todo Catalunya para denunciar la represión del Estado español y apoyar la legitimidad del referéndum.


LA REACCIÓN: ESTADO, FASCISMO, PATRONAL Y UNIÓN EUROPEA

Los días posteriores al referéndum del 1º de octubre y la huelga y paro general del 3 de octubre, vista la posibilidad real de una Declaración Unilateral de Independencia por parte del gobierno de la Generalitat de Catalunya, el Estado español ha emprendido distintos mecanismos de presión:

La amenaza de la intervención de la Generalitat de Catalunya: Aunque en los últimos meses ya han intervenido distintos ámbitos, sobretodo económicos, del gobierno autonómico de Catalunya, amenaza en aplicar el famoso artículo 155 de la Constitución española, que le permitiría hacerse cargo de todas las competencias del Gobierno autonómico de la Generalitat de Catalunya. Y de castigar jurídicamente diferentes actores visibles del gobierno catalán y de entidades independentistas. Hasta el punto de que el vicesecretario de comunicación del Partido Popular, Pablo Casado, ha anunciado públicamente que sería partidario de ilegalizar los partidos independentistas, y que el presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, “podría acabar como Companys”, refiriéndose a Lluís Companys, antiguo presidente de la Generalitat de Catalunya que en el año 1934 proclamó el Estado catalán dentro de la República Federal Española, y que fue fusilado por el régimen franquista el año 1940. Con éstas amenazas e antecedentes, es de esperar también distintas operaciones represivas contra miembros de partidos y entidades independentistas y una militarización de las calles por parte de las distintas fuerzas de ocupación policiales y militares españolas.

La violencia fascista: En el marco de movilizaciones de las partidarias de la unidad del Estado español, convocadas desde partidos gubernamentales cómo el PP, con el apoyo de otros partidos de Estado cómo el PSOE o Ciudadanos (la nueva derecha españolista) y desde diferentes grupúsculos fascistas cómo La Falange (partido único durante la dictadura franquista nunca perseguido ni prohibido), se ha instigado y tolerado diferentes episodios de violencia fascista, acontecidos en Barcelona, Palma y sobretodo València.

El accionar de la gran patronal: Los lazos clientelares del Estado español con diferentes bancos y grandes empresas han promovido una guerra económica a través del cambio de domicilio fiscal de bancos de matriz catalana cómo Caixabank y el Banco de Sabadell, y un seguido de grandes empresas cómo Gas Natural Fenosa, Abertis, Planeta, Catalana d’Occident, EDreams, Bimbo, Aigües de Barcelona… Generando un clima de “pánico económico”, y mostrándonos el poder de incidencia política de éstos agentes privados, una más de las caras de la “dictadura de las multinacionales” que se está produciendo a nivel global, y que ha intervenido en tantos y tantos procesos de liberación nacional y social.

El club de estados de la Unión  Europea: Aunque durante los últimos años los portavoces de la Unión Europea han afirmado que el asunto catalán era una cuestión interna del Estado español, ante la posibilidad real de declaración de independencia, éste club de estados vinculado a los intereses de las grandes multinacionales europeas, ha presionado para que el gobierno de la Generalitat de Catalunya respete el marco constitucional español. Repudiando una vez más la soberanía de los pueblos, tal y cómo lo hizo con la imposición de los gobiernos tecnócratas en Italia y Grecia el año 2011 y negando otra vez la voluntad del pueblo griego contra la imposición del austericidio expresada en su referéndum de 2015.


INDEPENDENCIA PARA CAMBIARLO TODO

El movimiento político de la Izquierda Independentista de los Països Catalans siempre hemos tenido claro que la independencia política de los Països Catalans, entendida cómo a derecho inherente de los pueblos, debe servir para llevar a cabo un proceso de revolución social. La independencia política nos debe permitir abrir espacios de conformación de nuevas formas y estructuras de poder popular, que sean capaces de orientar la sociedad hacia un modelo socioeconómico socialista feminista, y que cómo pueblo independiente nos permita relacionarnos con los demás pueblos del mundo siguiendo criterios de solidaridad internacional.

Conscientes de las diferentes contradicciones que se deberán ir superando a lo largo de éste proceso de autodeterminación con los diferentes grupos representantes de las diferentes clases sociales, creemos firmemente en que romper parte del “Régimen del 78” con la independencia de Catalunya, es una oportunidad para expandir la autodeterminación al resto del país, así como a los otros pueblos del Estado español, y también es una oportunidad para abrir procesos constituyentes que puedan imponer diques de contención a la depredación del capitalismo y el heteropatriarcado, y abrir éstos espacios para plantear y llevar a la práctica procesos socialistas y feministas de ruptura social.

Oportunidades que dependerán en buena medida de la capacidad que tengamos de aturar la represión del Estado español, la gran patronal y la Unión Europea, y de impedir que éste proceso de autodeterminación no nos lleve a refirmar el descuartizamiento del país ni a crear una nueva estructura estatal sometida a los dictados de la globalización capitalista. 

Por eso os pedimos vuestra complicidad. Os pedimos vuestra solidaridad para poder luchar mejor contra el fascismo del Estado español, contra el imperialismo de la Unión Europea y contra el poder de las corporaciones empresariales. Siendo conscientes que la mejor solidaridad es el avance de la lucha de cada pueblo.

¡Hoy como ayer, el fascismo no pasará!
¡Pueblos de Europa, del Mediterráneo, del Mundo: rebelémonos!